Probablemente son pocas las ocasiones en las que uno se detiene un momento y reflexiona sobre la forma en la que está aprovechando el tiempo.Si bien, actualmente estoy tratando de cubrir muchas actividades durante la semana, de repente me encuentro con dificultades para lograr hacerlas a tiempo, o siquiera hacerlas y por otro lado, a veces me encuentro, tal cual, perdiendo el tiempo.
Todo empieza por el horario. No suelo tener una hora definida para levantarme. Usualmente depende de la hora en la que me acuesto la noche anterior, no antes de las 11:30 p.m. y algunas veces incluso a las 2:30 o 3 de la mañana, por lo que el margen para despertarme puede ser entre 6:15 y 8:30 de la mañana. Eso define mi día. Y una semana puede tener una completa variedad de horarios en los que comienzan mis actividades. Así que establecer una rutina últimamente ha sido un tanto complicado.
Antes de ir a trabajar quisiera:
- Meditar y hacer pranayama.
- Hacer algunos ejercicios físicos específicos
- Preparar mis alimentos para ese día
- Desayunar en casa (es un hábito que no quisiera perder)
No siempre logro todo eso, de manera que algunas actividades las paso para por la noche.
Tengo como costumbre mirar la noche anterior la agenda del día siguiente, especialmente para ver qué reuniones están programadas y si eso requiere algún tipo de ajuste que puede ir desde la ropa adecuada para ese día, que tan apurada puedo llegar a estar si no me levanto a tiempo y si hay algo pendiente por resolver antes de alguna reunión.
Durante el día, me dedico al trabajo y dedico algún tiempo para temas personales, llevar un orden en las finanzas y las cuentas de la casa, hacer algunas diligencias, etc.
De cuando en cuando hago pausas: servirme una taza de café o te, sacar la merienda o la pausa de la misma comida en la oficina, que es lo más usual. También reviso el correo personal y navego en Internet buscando o leyendo temáticas de mi interés y no falta el tiempo del chat. Honestamente, esas pausas suman demasiado tiempo.
No hago una lista escrita de tareas por hacer pero si hago un repaso mental diario de lo que requiero cubrir ese día. Esa lista mental suele ser hecha o al menos empezada el día anterior. A veces le dejo a mi memoria demasiada tarea.
Los días pueden terminar con otras actividades extras, estudio, no solo de la UnADM, sino que también de otros campos. También dedico tiempo a mis hobbies y a leer sobre ello. Si alguna de las actividades que quería hacer antes de llegar a la oficina no la hice, trato de cubrirla en la noche, soy más del estilo noctámbulo.
Por fortuna, recientemente y como por arte de magia, deje de ver televisión. Ahora me encuentro tan entretenida en muchas otras cosas que no me interesa ni prenderla. He hallado por otra parte un gusto particular en cierto tipo de música que me ayuda a concentrarme en mis actividades y me han vuelto más efectiva en ese sentido.
Definitivamente pudiera hacer más, sin llegar al extremo de presionarme de manera tal que genere estrés y que ya no disfrute lo que estoy haciendo y además que me lleve al agotamiento físico y mental, cosa que ha sucedido en el pasado.
A veces, el tratar de abarcar mucho no deja hacer las cosas del todo completas.
Al hacer una reflexión sobre el uso de mi tiempo, considero que es muy importante tratar de crear nuevamente ciertas rutinas que al menos me permitan encuadrar el inicio de mi día, porque también hay que ser un poco flexibles, no todo sale contrarreloj, factores externos como una simple lluvia, el torrencial aguacero, una junta no programada, pueden modificar todo, y eso está fuera de nuestro control.
Básico-fundamental: evitar posponer. Hay cosas que definitivamente las puedo hacer en ese momento, pero como no despiertan del todo mi interés, me dejo atrapar por otra cosa que si lo hace y en eso ya pasaron varios días y no concluí lo que debía atender.
Experimentaré la otra semana con una rutina de "antes de llegar al trabajo" y espero que eso me ayude a no extender la hora de ir dormir a pasada la media noche porque también es importante conseguir suficientes horas de sueño recuperador, cosa que tampoco es algo por lo que me distingo y que mucho bien me haría.


