sábado, 30 de mayo de 2015

Elaborando un horario

¡Qué actividad más interesante! y si, es de la escuela... ¡wow!

Probablemente son pocas las ocasiones en las que uno se detiene un momento y reflexiona sobre la forma en la que está aprovechando el tiempo.

Si bien, actualmente estoy tratando de cubrir muchas actividades durante la semana, de repente me encuentro con dificultades para lograr hacerlas a tiempo, o siquiera hacerlas y por otro lado, a veces me encuentro, tal cual, perdiendo el tiempo.

Todo empieza por el horario. No suelo tener una hora definida para levantarme. Usualmente depende de la hora en la que me acuesto la noche anterior, no antes de las 11:30 p.m. y algunas veces incluso a las 2:30 o 3 de la mañana, por lo que el margen para despertarme puede ser entre 6:15 y 8:30 de la mañana. Eso define mi día. Y una semana puede tener una completa variedad de horarios en los que comienzan mis actividades. Así que establecer una rutina últimamente ha sido un tanto complicado.

Antes de ir a trabajar quisiera:
- Meditar y hacer pranayama.
- Hacer algunos ejercicios físicos específicos
- Preparar mis alimentos para ese día
- Desayunar en casa (es un hábito que no quisiera perder)

No siempre logro todo eso, de manera que algunas actividades las paso para por la noche.

Tengo como costumbre mirar la noche anterior la agenda del día siguiente, especialmente para ver qué reuniones están programadas y si eso requiere algún tipo de ajuste que puede ir desde la ropa adecuada para ese día, que tan apurada puedo llegar a estar si no me levanto a tiempo y si hay algo pendiente por resolver antes de alguna reunión.

Durante el día, me dedico al trabajo y dedico algún tiempo para temas personales, llevar un orden en las finanzas y las cuentas de la casa, hacer algunas diligencias, etc.

De cuando en cuando hago pausas: servirme una taza de café o te, sacar la merienda o la pausa de la misma comida en la oficina, que es lo más usual. También reviso el correo personal y navego en Internet buscando o leyendo temáticas de mi interés y no falta el tiempo del chat. Honestamente, esas pausas suman demasiado tiempo.

No hago una lista escrita de tareas por hacer pero si hago un repaso mental diario de lo que requiero cubrir ese día. Esa lista mental suele ser hecha o al menos empezada el día anterior. A veces le dejo a mi memoria demasiada tarea.

Los días pueden terminar con otras actividades extras, estudio, no solo de la UnADM, sino que también de otros campos. También dedico tiempo a mis hobbies y a leer sobre ello. Si alguna de las actividades que quería hacer antes de llegar a la oficina no la hice, trato de cubrirla en la noche, soy más del estilo noctámbulo.

Por fortuna, recientemente y como por arte de magia, deje de ver televisión. Ahora me encuentro tan entretenida en muchas otras cosas que no me interesa ni prenderla. He hallado por otra parte un gusto particular en cierto tipo de música que me ayuda a concentrarme en mis actividades y me han vuelto más efectiva en ese sentido.

Definitivamente pudiera hacer más, sin llegar al extremo de presionarme de manera tal que genere estrés y que ya no disfrute lo que estoy haciendo y además que me lleve al agotamiento físico y mental, cosa que ha sucedido en el pasado.

A veces, el tratar de abarcar mucho no deja hacer las cosas del todo completas.

Al hacer una reflexión sobre el uso de mi tiempo, considero que es muy importante tratar de crear nuevamente ciertas rutinas que al menos me permitan encuadrar el inicio de mi día, porque también hay que ser un poco flexibles, no todo sale contrarreloj, factores externos como una simple lluvia, el torrencial aguacero, una junta no programada, pueden modificar todo, y eso está fuera de nuestro control.

Básico-fundamental: evitar posponer. Hay cosas que definitivamente las puedo hacer en ese momento, pero como no despiertan del todo mi interés, me dejo atrapar por otra cosa que si lo hace y en eso ya pasaron varios días y no concluí lo que debía atender.

Experimentaré la otra semana con una rutina de "antes de llegar al trabajo" y espero que eso me ayude a no extender la hora de ir dormir a pasada la media noche porque también es importante conseguir suficientes horas de sueño recuperador, cosa que tampoco es algo por lo que me distingo y que mucho bien me haría.

El uso de herramientas de aprendizaje y el aprendizaje autónomo

Esta semana, una de las actividades fue aplicar herramientas como resaltado y la inserción de comentarios para realizar una lectura crítica sobre el concepto del aprendizaje autónomo en una entorno educativo virtual. 

Este proceso fue acompañado de la elaboración de un mapa conceptual que comparto:



Para realizar el mapa, usé la herramienta CmapTools, que resultó bastante sencilla y práctica, por lo que es altamente recomendable.

Gracias por interesarte y leer.


lunes, 18 de mayo de 2015

Entramos en calor

Estamos en el curso propedéutico, el definitivo y al final del cual, sabré si puedo tener la oportunidad de iniciar mis estudios. Espero y confío que si, porque me emociona mucho volver a estudiar y sobre todo, un campo que me ha llamado la atención mucho tiempo y es muy diferente a mi formación actual.

Hoy inicia la tercera semana de nuestro curso. Para este capítulo tuve que ponerme de nuevo en cintura, ya que en la primera semana me iba confiando demasiado y el tiempo casi casi.. me ganó.

Para la segunda semana inicié muy bien y hoy terminé de estudiar y realizar todas las actividades... muy a tiempo. Sin carreras.

Fueron ejercicios de habilidad mental, matemática y espacial y recordé que el razonamiento espacial me gusta mucho, fue mi electiva en el examen del ICFES en Colombia, resulté con mucha destreza para eso. Yo creo que eso lo tengo desde siempre, recuerdo que desde chiquita podía resolver el jueguito ese de 16 posiciones, que tenía sus fichitas movibles pero de cuadrito en cuadrito y sólo había un cuadrito libre, de pivote, creo que se llama rompecabezas de desplazamiento. Recuerdo que lo descubrí cuando tenía unos cinco años, estaba en el colegio, donde mi mamita también daba clases. Yo estaba en primero o segundo de primaria y alguien me pasó un jueguito de esos y de repente, sin batallar nada, lo resolví, sólo empecé a mover las fichitas y me dio perfecto. Total, me volví una experta en el asunto. Creo que también, el hecho de que pueda estacionar de reversa en un espacio reducido y en uno o dos movimientos es resultado de poder tener una buena idea de la posición del carrito en el espacio... y me gusta... ni que decir del tetris... me encanta.

En fin, el último capítulo del segundo eje (así se llama) que estamos estudiando esta semana, me recordó lo mucho que disfruto ese tipo de jueguitos, me encanta resolver esos problemas, me distraen y me ponen a pensar pero divirtiéndome.

El siguiente eje es del Estrategias de aprendizaje, no tengo el detalle pero sigo a la expectativa y con los ánimos en alto.

sábado, 9 de mayo de 2015

¿Qué es ser un estudiante en línea?

El aprendizaje en línea representa una gran oportunidad para todo aquel que desea realizar sus estudios con la flexibilidad de un tiempo y espacio marcado por él mismo, bajo un esquema muy organizado y estructurado que se apoya en el uso de las Tecnologías de Información y la Comunicación (TIC).

La educación en línea constituye la etapa más reciente de la educación abierta y a distancia, la cuál ha venido evolucionando a lo largo de los años de la siguiente manera:

  • La primera etapa, enseñanza por correspondencia, surge a finales del siglo XIX y llega a principios del siglo XX. Los medios principales eran materiales impresos enviados al alumno por correspondencia, los cuales debían ser estudiados sin apoyo alguno, de ahí que era unilateral. 
  • La segunda etapa, enseñanza multimedia, surge en 1960. Se suman medios como el teléfono, la televisión y recursos audiovisuales que formaban parte de un paquete instruccional. 
  • La tercera etapa, enseñanza telemática, inicia en 1970 e incluye otros medios educativos como el CD-ROM. 
  • La cuarta etapa, enseñanza colaborativa basada en internet, se origina en 1990. Integra los nuevos recursos que aportan las TIC, para una comunicación asíncrona, como el correo electrónico y foros de discusión, así como una comunicación síncrona, con el chat y las videoconferencias. El estudiante se vuelve más activo y el docente se constituye como el guía. 
Ahora bien, un estudiante en línea, al ser actor de su aprendizaje, debe ser proactivo, comprometido, colaborativo, establecer y lograr sus metas y estar dispuesto a desarrollar sus destrezas, habilidades y estrategias propias.

El estudiante en línea se convierte en alguien autosugestivo, autocrítico y reflexivo. Debe procesar el conocimiento más que memorizarlo y abrirse a un entorno más colaborativo que competitivo. Es fundamental que logre una gestión adecuada del tiempo para que pueda cumplir con todo el programa de estudios y las actividades y tareas que de él se desprenden y desarrollar sus habilidades de lectura y escritura.

Cómo estudiante en línea, se hace crucial convertirse en un alfabeta digital, pues al tener a la mano infinidad de información, es necesario desarrollar destrezas que le permitan buscarla y procesarla para tomar la que verdaderamente le de valor y le genere conocimiento.

Algunos mitos de la educación en línea radican en que el estudiante debe hacer un mínimo esfuerzo, limitarse a estar presente, copiar y pegar la información de alguna página de Internet y creer que puede dejar de estudiar en cualquier momento. Otras personas piensan que se debe ser un experto en informática para abordar estudiar en esta modalidad.

Quien decida emprender este camino, se dará cuenta por si mismo que todos estos mitos son falsos y que con esfuerzo, dedicación y compromiso podrá lograr sus metas y no sólo adquirir el conocimiento específico que buscaba, sino que podrá desarrollar un conjunto de habilidades que le servirán para toda la vida.